domingo, 15 de mayo de 2011

El Saxofón eléctrico Veritone


 En la historia de la fabricacion del saxofón, ha habido muchos conceptos radicales que unos u otros han conquistado los corazones de los interpretes, o han sido olvidados en la oscuridad. Muchas ideas que han desaparecido del panorama eran realmente mejoras que nunca parecieron tales; El saxofón acrilico Grafton nos viene rápidamente a la cabeza.
          En 1965, H & A Selmer, Inc. comenzó a desarollar uno de los conceptos más radicales jamas imaginados: un saxofón eléctrico. La compañia llamó a Electro-Voice (EV) para que les asistieran sobre la consumición en electricidad del producto. Incialmente el saxofón fue pensado para tener un amplificador incorporado, así que la realimentación acustica no fue fácil. Lo que desrrollaron fue considerablemente mas complejo que un simple aplificador. Mediante entrevistas con músicos y una gran investigación por parte de ambas compañías el producto resultante fue un radical desplazamiento en el comcepto tonal del saxofon. Con esta unidad instalada un músico tenía completo control sobre su volumen exterior y calidad de sonido, y todavía más sorprendente fue la facilidad para agregar eco, trémolo, y subtono sintetizados.
          Cuando Selmer comenzo a desarrollar el instrumento se asignaron unas importantes bases que hacían al suplemento más agradable al músico. Primero y más importante, las modificaciones no eran en ningua manera impedimento al saxofonista de un timbre y una técnica normales. La meta era mantener al saxofón como un instrumento acústico y no como uno electrónico. También la habilidad de desconectar el suplemento y tocar de una manera no amplificada fue muy cuidada. La unidad tenía que ser suficientemente resistente para viajar y tocar en condiciones rigurosas. Los controles deberían de ser facilmente ajustables mientras se esta tocando,sin complicaciones, y si fuera posible, físicamente montado sobre el saxofón.
          El concepto inicial de sonido y colocación del micrófono fue desarrollado en Francia por Selmer, un ingeniero de Henri Selmer et Cie., Paris. descubrió que una muestra de sonido de dentro de la campana era necesaria para repuoducir patrones de timbre generados por el instrumento sin interferencias de la acustica externa. La colocación del micrófono se convirtió en el primer problema técnico.
          Unas series de ondas de dentro del cuerpo del saxofón durante la interpretación creaba muchos puntos de empuje del sonido de aumento o reducción de la presión del sonido. Estos puntos de empuje varían tocando técnica y la nota de comenzar a soplar. Contrariamente a lo que parece obvio, la campana no es el mejor sitio para colocarlo. Posiblemente el mejor método puede ser colocar micrófonos en todos los agujeros del cuerpo, pero esto es obviamente imposible y caro.
          Todas las ondas sonoras del saxofón emanan desde la boquilla y el cuello, que se convierte en la óptima localización del micrófono. De todas maneras, una gran comprensión de teoría acustica y matematicas a lo largo de años de experimentación han sido necesarias antes de que el lugar adecuado estuviese determinado. Fue obvio que esto no era un trabajo para "hacerlo uno mismo", desde que la colocación del sistema no podría variar ni una fracción de una pulgada. Cuando el sistema esta mal cololcado, algunas notas suenan con menor intensidad y otras perderían definitivamente la calidad de timbre.
          El micrófono mismo fue la segunda cosa en orden de importancia de desarrollo del invento del sistema Veritone. Bajo la licencia de Selmer Paris ,EV redefinio el sistema original mediante un elemento de cerámica sensible a la presión. La rigidez de este dispositivo fue suficiente para compararla con la del instrumento mismo. Los micrófonos veloces, teniendo frecuencias resonantes dentro del rango del saxofón causaban variaciones en el ancho del volúmen. Tambien se consideraron los niveles de presión extremadamente altos generados en el instrumento y la humedad ácida producida por la respiración del intérprete. El micrófono resultante era de aproximadamente 75" de diametro. Fue construido y colocado de manera que no afectara a la técnica habitual.
          Una vez que el diseño básico del sistema y la aplicación estuvieron asentados los ingenieros fijaron su atención en el control de las funciones y en la adición de varios efectos fácilmente disponibles en otros instrumentos usando la tecnología disponible en aquellos momentos. El control de la unidad del Veritone fue montado en el saxofón muy próximo a la mano derecha del saxofonista, encima de la protección de las llaves. En teoría, los cuadrantes se podrían ajustar con la mano izquierda mientras se estaba tocando .
          Los controles incluían 3 botones de rosca y 4 ecualizadores similares en función a los de los órganos. Girando las roscas se ajustaba el volúmen, eco y subtono. Uno de los interruptores actibaba y desactibaba el trémolo, mientras los otros 3 controlaban la calidad del sonido con un ecualizador primitivo.
          El preamp, amplificador de potencia, abastecimiento y altavoz fueron construidos en una cabina separada. El preamp contenia los circuitos necesarios para los efectos de trémolo, eco y subtono.
          Aunque el Veritone tuvo algunos interpretes como consejeros ( Eddie Harris) ello no consiguio el gran éxito que Selmer y EV habian anticipado. Tambien, muchos saxofonistas estaban preocupados por la adición del sistema directamente dentro del cuello, desde que esto se percibio fue un modificación irreparable: el saxofonista debería elegir quitar la unidad Varitone.
          Otro descuido por parte de Selmer fue el hecho de que muchos saxofonistas en esa epoca elijieran el Mark VI para interpretaciones de jazz, donde el Varitone no era necesario. En los estudios de grabación el micrófono estandar todavía era superior. Los saxofonistas tambien estuvieron rehacios a añadir el micrófono como una parte más de su equipo.
          El Varitone fue de muchas maneras adelantado a sus tiempos, y pudo de hecho ser fabricado hoy en una versión mucho mas pequeña casi sin impacto en el instrumento. Quizás una compañía ofrezca otra vez un sistema como este. Pero, como en el Grafton, la innovación no es neceriamente igual a los beneficios.

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